7 consejos para ser más altruista

Según el libro Origins of Altruism and Cooperation escrito por el psiquiatra Robert Cloninger y el antropólogo Robert W. Sussman, el ser humano es sumamente bondadoso y altruista. Sus comportamientos violentos y hostiles se producen debido a condiciones específicas: sometimiento a presión, sentirse abusado, abandonado, o por una enfermedad mental.

De este modo, consideran que los conflictos del hombre nacen del mundo moderno y no de él mismo. Por eso, concluyen que, el comportamiento pro-social es un componente de la salud y la felicidad humana. En tanto toda conducta egoísta y no cooperativa es una señal de disfunción mental.

Por supuesto que Augusto Comte, el filósofo que creó la palabra “altruismo”, estaría absolutamente de acuerdo con ellos, dejando de lado las teorías de Thomas Hobbes quien en el siglo XVII consideraba que los conflictos humanos se debían a la gloria, la desconfianza y la competición.

Ahora, ¿qué significa ser altruista?

Es toda conducta de ayuda que no espera recompensa ninguna para el que la efectúa. Su motivación es poner el énfasis en las necesidades del otro. Es decir, proporcionar beneficios al otro sin esperar recibir nada a cambio.

El altruismo en fórmula matemática

Aunque suene increíble, este concepto no solo se puede definir con palabras, sino también con fórmulas. Y así lo hizo el biólogo William D. Hamilton para  explicarlo en las especies animales tales como abejas, avispas y hormigas. Ya que estos insectos son capaces de sacrificarse por su comunidad.

Este comportamiento llevó a Hamilton, en el siglo XX, a crear una fórmula matemática con tres términos:

La relación genética entre los individuos, representada por “r”.

La bondad, identificada con una “c”.

El beneficio que obtiene quien recibe algo cuando alguien es bueno con él, reconocido con una “b”.

De modo que la fórmula Hamilton dispone que el altruismo evoluciona cuando “r” veces “b” es superior a “c”. O enunciándolo con palabras es: si suficientes parientes reciben beneficios del altruismo para compensar el costo de dicho altruismo, entonces éste se difunde. Si no es así, no se generaliza.

Esta fórmula se mantuvo hasta que en el año 2010 The evolution of eusociality, ensayo escrito por Martin A. Nowak, Corina E. Tarnita y Edward O. Wilson, vuelven a explicar el comportamiento altruista a través del modelo de la selección natural.

Wilson asevera que el parentesco no tiene nada que ver con el altruismo, sino que la clave está en el grupo. Así, en determinadas situaciones, grupos de individuos cooperantes se pueden imponer a grupos que no son cooperantes, lo que garantiza que sus genes, incluidos los que los predisponen a la cooperación, se transmiten a las futuras generaciones.

Es esta selección de grupos la que constituye la base evolutiva para comprender los comportamientos sociales que se vinculan con el altruismo y el trabajo en equipo.

Consejos para ser más altruista.

De una u otra manera, y con o sin modelos biológicos, se sabe que se puede llegar a ser más altruista. Por eso compartimos algunos consejos que nos pueden ayudar a lograrlo:

  1. Prestar atención a las cosas pequeñas.

Esto significa que no es necesario sacrificarse, sino simplemente comenzar con acciones ordinarias y cotidianas. Los pequeños gestos como sonreír a una persona; ayudar a un vecino o llamar a un amigo o familiar para saber cómo está, son algunas de las posibilidades.

  1. Sonreír a la vida.

Estar atento a lo que ocurre a nuestro alrededor y si es posible estar de buen humor. Cuando se está en esa frecuencia es posible percibir las necesidades ajenas y poder satisfacerlas. Además, la alegría permite ver todo desde el lado positivo.

  1. Agradecer lo que tenemos.

Recordar en algún momento del día todo aquello que han hecho otras personas por nosotros y que nos ha dejado contentos y satisfechos. Cuando podemos reconocer esto, podemos agradecer, y el agradecimiento impulsa a ser más altruista y más amable con los demás.

  1. Hablar con nuestros actos.

No es necesario decir lo que se va a hacer, ni comentarlo con nadie. Si alguien nos necesita, ahí podemos estar para él, sin importar lo que haya sucedido antes o lo que pueda suceder después.

  1. Tener presente las diferentes formas de ayudar.

Esto es fundamental ya que hay múltiples maneras: puede ser con dinero, pero también con tiempo, conocimientos, tiempo, atención, etc. Sólo tenemos que saber qué es lo que necesita el otro y ver la posibilidad de que pueda obtenerlo.

  1. Darle todo el valor personal.

Ser altruista tiene efectos tangibles y efectivos, no solo para quien recibe la ayuda sino también para quien la da. De hecho, cuando hacemos algo por alguien, sentimos la satisfacción de ser útiles y de construir con un granito de arena algo bueno para la sociedad. Sin nuestra acción, las cosas hubieran seguido igual; hemos sido los constructores de una nueva y mejor realidad para alguien.

  1. Hacer del altruismo una decisión personal.

Por supuesto, cuando actuamos de esta manera es porque nace desde el corazón. No hay lógica, ni pensamiento, ni conveniencia, es un sentimiento que nos invade de empatía, amor, solidaridad y apoyo incondicional. Es la oportunidad de contribuir a que alguien logre algo para sentirse bien.

Es por eso que siempre se remarca que si somos verdaderamente altruistas, nuestros actos no los conocerá nadie, y solo deben gratificarnos a nosotros. También es fundamental no esperar que nos pidan la ayuda, sino darla en el momento adecuado y desinteresadamente.

 

26 noviembre, 2017

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