Claves para tener éxito

Hablemos de las claves del éxito. En nuestra sociedad encontramos a algunas personas que se sienten ganadoras desde un principio y otras que tienen la creencia de que el éxito es algo inalcanzable para ellas. El profesor de psicología del Trinity College de Dublín, Ian Robertson, nos dice que esto se debe a que las experiencias de éxito que se generan son un factor clave, ya que el éxito llama al éxito. Esto ocurre porque las experiencias de éxito nos provocan sensación de bienestar y actúan sobre nosotros como un feedback positivo.

Además el éxito tienen un componente adictivo, ya que una vez que hemos conseguido alcanzarlo, nuestro cerebro quiere experimentar de nuevo esta sensación y actuará en consecuencia para lograrlo, desarrollando las estrategias pertinentes y llevándonos a realizar las acciones adecuadas para conseguirlo de nuevo.

Cada vez que ganamos o logramos alcanzar un objetivo propuesto, se producen determinados cambios a nivel bioquímico en nuestro cerebro. Segregamos testosterona, ésta a su vez hace que aumenten los niveles de dopamina ―neurotransmisor que activa los circuitos neuronales de recompensa― lo cual nos hace sentir placer y nos motiva a repetir. Por eso, cuando hemos ganado una vez, queremos seguir haciéndolo. Los receptores de testosterona aumentarán en número y la próxima vez la experiencia será más gratificante.

Es por este motivo por lo que el éxito nos hace sentir tan bien, nos ayuda a eliminar los miedos, la ansiedad y la depresión; mejora nuestras capacidades cognitivas y nos hace ser más creativos y resolutivos. ¡Pero cuidado! Cuando llevamos mucho tiempo ganando nuestro cerebro corre el riesgo de intoxicarse. Si esto ocurre la búsqueda del placer puede llegar a convertirse en un comportamiento crónico. Los objetivos iniciales que nos movían podrían perder relevancia, aumentaría nuestro egocentrismo y se reduciría nuestra empatía. ¡El éxito y la sensación de poder pueden generarnos adicción!

El doctor David Niven, profesor de la Universidad de Ohio, realizó una serie de estudios para poder descifrar cuáles son las claves del éxito. A continuación expondremos algunas de esas claves, extraídas de su libro Los 100 secretos de la gente exitosa:

  • No podemos ganar siempre. Actualmente hasta un 90% de los productos del mercado acaban por ser retirados. Tenemos que entender que fracasar no es una excepción; es la norma. Por eso debemos aprender a convivir con el fracaso y a seguir adelante después de la derrota.
  • En momentos de incertidumbre trata de ser optimista. No hay nada más inquietante que la incertidumbre tan propia de este mundo en constate cambio, puesto que nos conduce a estados mentales en los que empezamos a imaginar únicamente las posibles consecuencias negativas de nuestros actos. La mayor parte de ellas no ocurrirán jamás, pero aun así, las percibimos como amenazas inminentes. No sabemos lo que el futuro nos deparará, así pues, lo único que podemos hacer es intentar cambiar lo que esté en nuestra mano y para ello necesitaremos cierta positividad. 
  • Sé tu propio admirador. Es lo que parece haber pensado Matthew McConaugey, que en la entrega de los Oscars dedicó su premio a su propio yo dentro de 10 años, puesto que, como explicó, es el modelo que le sirve de inspiración para seguir adelante. Tenemos que mantener cierta autoestima ante los vaivenes de la vida. Si ni siquiera creemos en nosotros mismos, no habrá nadie que pueda depositar su confianza en nosotros. Es fundamental que tengamos un buen concepto de nosotros mismos debido al famoso fenómeno del Efecto Pigmalión o de las profecías autocumplidas.
  • No confíes únicamente en ti mismo. La confianza en uno mismo es esencial para salir adelante, pero es evidente que no tenemos todas las respuestas y por eso es necesario dejarnos aconsejar o tutelar para alcanzar con mayor facilidad nuestros objetivos. Sólo de esa manera podremos evitar los obstáculos que se ocultan detrás de cada esquina y que quizá no podamos descubrir por cuenta propia. 
  • Cambia tus metas. No hay nada más perjudicial que plantearse objetivos imposibles de alcanzar. Es importante ser capaces de fijarnos unas metas realistas y alcanzables. No se trata de darse por vencidos, sino de ser un poco pragmáticos. Las prioridades vitales no son las mismas en todas las etapas de nuestra vida, por lo que al igual que nuestra vida cambia, nuestros objetivos también. 
  • A veces el verdadero problema radica en cómo interpretamos el problema. La psicología recuerda a menudo que la importancia de las cosas no es inherente a cada acontecimiento, sino que depende de la relevancia que queramos darle. Es una defensa de la subjetividad: no importa tanto aquello bueno o malo que nos ocurra como la interpretación que le demos.   
  • Trata de enfocarte en los aspectos más positivos. De normal nuestra atención se centra en aquellos aspectos que nos hacen sentir peor. En realidad es un mecanismo de supervivencia, ya que las emociones como el miedo, la ira o la preocupación tienen una finalidad protectora que garantiza nuestra permanencia. No obstante es indiscutible que nos generan sensaciones muy desagradables, y cuando dejan de ser adaptativas nos impiden progresar. Por esa razón debemos buscar de forma intencionada ambientes, personas y actividades que nos provoquen sensaciones más agradables y nos ayuden a evolucionar.
  • Nuestra percepción del mundo configura nuestra realidad. Einstein dijo que la decisión más importante que deberás tomar en tu vida, posiblemente será decidir si vives en un universo amable o en un universo hostil. En palabras de Niven, «los científicos, los filósofos y los reyes podrían protagonizar un debate inacabable sobre esta cuestión, pero no hay una clasificación real para el mundo más allá de la que tú le asignas». 
  • No te identifiques con un estereotipo. Pensamos que adecuarnos a una imagen determinada nos hará más deseables frente a los demás. Sin embargo, como recuerda Niven, la gente es más feliz cuando permite que su auténtica personalidad salga a la luz, no cuando se conforman con imágenes populares. Esto nos hace estar enjaulados en un conjunto de expectativas que no tienen nada que ver con quiénes somos realmente.
  • Dedica un momento al día a planificarte. Solemos llevar un ritmo de vida frenético que acaba por agotarnos, y lo peor de todo es que muchas veces tenemos la sensación de que nuestros esfuerzos los hemos llevado a cabo de una forma muy dispersa y poco eficaz. Debemos tratar de dedicar, aunque sea un pequeño periodo de tiempo, a organizar nuestras acciones para que vayan acorde con nuestros objetivos, y poder así poner en perspectiva nuestra vida: ¿hemos hecho algo que sea significativo para nosotros? ¿Estamos más cerca de nuestro objetivo? ¿Hemos faltado a nuestros principios? Dedicar diez o quince minutos al día a revisar nuestro comportamiento es vital para que los cambios que nos proponemos funcionen de verdad.

Desde Nueces y Neuronas os recomendamos que toméis conciencia de vuestra propia idea de éxito, que os fijéis unos objetivos y metas significativos, y que actuéis en consecuencia para lograr alcanzarlos.

A continuación os dejamos un vídeo del programa Redes de Eduard Punset en el que el profesor Ian Robertson nos habla sobre el éxito. ¡Esperamos que lo disfrutéis!

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