¿Por qué creo que las dietas están acabando con la Alimentación Saludable?

Sí, me van a perdonar todos los dietistas, pero creo que la forma en que han estado enfrentando este desafío, ha impactado negativamente en el desarrollo y adquisición de hábitos saludables y amorosos por parte de muchas personas.

En este artículo, quiero compartir con ustedes cómo creo que podemos utilizar lo que la ciencia nos muestra acerca del procesamiento de información en los humanos, para tener mejores resultados en nuestras metas de alimentación.

A partir de mi experiencia personal pude observar un fenómeno que llamó mi atención. La primera vez en mi vida (34 años) que hice una dieta, mi necesidad de comer aquello que tenía prohibido aumentó de forma exponencial, conforme pasaban los días. Es decir, mientras más días llevaba en “dieta” más grande era mi necesidad de comer el “fruto prohibido”.

Una vez que me hice consciente de esto, me volqué a estudiar las posibles razones para esto y el cómo diseñar un mejor viaje al cambio, sufrir menos y obtener más resultados. Lo que la mayoría quiere.

Venía trabajando con las teorías de la neurociencia, y me pregunté ¿qué pueden entregarme ahora? Sabía que la Atención Selectiva es crucial en todo, ya que es el mecanismo que el cerebro utiliza para filtrar la enorme cantidad de información que está en el ambiente. ¿Cómo seleccionamos aquello a lo que si pondremos atención por sobre aquello que dejaremos pasar? No es simple, pero lo explicaré así: Existen 2 mecanismos para determinar sobre qué vamos a prestar atención, uno consciente y otro del que no somos conscientes, a no ser que hagamos un análisis focalizado.

Estos 2 mecanismos, son para mí los que Daniel Kahnemann describe en su libro “Pensar Rápido Pensar Despacio”[1], los que él llama sistemas 1 y 2. Utilizaré sus teorías como base de mi análisis. Pero para que los conceptos sean ilustrativos y claros, me voy a quedar con Pensar Rápido y Pensar Despacio.

El mecanismo de Pensar Rápido, se nos pasa desapercibido (no consciente) y el Pensar Despacio, es el que hacemos de forma consciente y haciendo un esfuerzo. Utilizando el mecanismo que funciona por defecto, que es el de Pensar Rápido, evaluamos los estímulos y nos quedamos con los que este mecanismo define como los más relevantes en el momento. Luego, los seleccionados, vuelven a ser procesados a través del mecanismo de Pensamiento Rápido y así avanzamos hasta llegar a la acción.

Por ejemplo: entramos a un centro comercial y vemos un par de escalones y también vemos faldas. Hay mil estímulos más, pero nuestro sistema Rápido selecciona esos, uno porque hemos aprendido que si no estamos atentos a los desniveles, nos caemos y el segundo, porque es lo que hemos venido a buscar.

El mecanismo Pensar Rápido, tiene por objetivo dar una respuesta suficientemente buena a los desafíos del ambiente, ahorrando el máximo de energía. El pensar Lento, tiene como propósito resolver los problemas a los que no logra dar respuesta el primer mecanismo; así, desarrolla un análisis más detallado y preciso de las situaciones, lo que trae como consecuencia un uso significativamente mayor de energía. Ambos, se valen de nuestras creencias para analizar los estímulos, sin embargo, pueden llegar a conclusiones muy diversas, debido a las diferencias en el detalle y profundidad en los análisis.

Podemos observar que cobran importancia 2 aspectos: el tomar conciencia de las creencias, y las experiencias pasadas, que son las que construyen nuestras creencias. Las conclusiones a las que llegamos, ya sea a través de nuestro sistema rápido o lento, afectarán nuestras emociones y, en consecuencia, nuestra toma de decisiones. Esta es una forma de Priming [2], este concepto, se refiere al mecanismo de la memoria que va almacenando información en nuestro cerebro, que luego sirve a los mecanismos de Pensar Rápido y Pensar Despacio, antes descritos.

Entonces, ¿qué pasa si acumulo experiencias que me dicen que las cosas, personas o situaciones son de una forma determinada? Mi sistema de Pensamiento Rápido va a estar predispuesto hacia un tipo de conclusiones, y las veces que me equivoque, sólo si me doy cuenta, mi sistema de Pensamiento Lento podrá entrar a rectificar el análisis Rápido.

Así como esto funciona para evaluar situaciones, cosas y personas, funciona para evaluarnos a nosotros mismos y, con base en esas evaluaciones, tomar decisiones día a día respecto de nuestra vida y alimentación.

De acuerdo a lo que postula Kahneman, si no es a propósito de un conflicto, la otra opción que tenemos de percatarnos de un error de análisis del mecanismo de Pensar Rápido, es cuando tomamos consciencia de nuestras creencias. Así, en un análisis objetivo, como en los clásicos ejemplos de las ilusiones ópticas. Líneas que son del mismo largo, pero uno ve de largos distintos. Es el sistema Pensar Rápido el que te hace creer que una línea es más larga que la otra. Sólo el saber que debo dudar de lo que mis ojos ven frente a determinados estímulos, me permite pensar que debo medirlas (Pensar Despacio) para poder concluir.

Un último punto que quiero integrar a éste análisis, es la dificultad con que nos encontramos al procesar instrucciones expresadas en forma de negación. Para ilustrar este punto es muy efectivo el siguiente ejercicio:

“Respira profundo… concéntrate y NO pienses en un pastel de merengue y fresa. Vamos NO LO PIENSES… ¿qué fue lo primero que se asomó a tu mente? ¡¡Un pastel probablemente!!”

¿Por qué, entonces, a la luz de los conceptos revisados, las dietas restrictivas nos han estado jugando una mala pasada? Porque al poner nuestra atención en aquello que no debemos comer, lo primero que ocurre es que aparece en mi mente la imagen de aquello que está prohibido. Lo que va generando un priming, una predisposición, en mi cerebro hacia aquellas imágenes que se repiten más. Entonces, va a resultar que mi mecanismo de Pensar Rápido va a estar más sensible a todo lo que se relacione (desde mis creencias) con los alimentos prohibidos. Teniendo por consecuencia que se dificulte la posibilidad de ver las oportunidades que tenemos de consumir alimentos saludables.

Entonces, cuando incorporamos una creencia que nos levanta una advertencia de conflicto y entramos en el mecanismo de Pensar Despacio, podemos hacer un cambio en nuestras conclusiones. Sin embargo, es importante tener presente que no podemos hacer esto muy seguido, puesto que es muy desgastante para nuestro cuerpo.

He aquí mi conclusión con respecto a la importancia de dejar las dietas restrictivas: “incorporar dietas inclusivas y actividades de priming consciente y dirigidas a los objetivos que SÍ tenemos”. Lo que buscamos, es hacer que los estímulos adecuados gatillen el procesamiento de Pensamiento Rápido adecuado, para llevarnos a nuestros objetivos de una forma fácil y fluida, sin tener que necesitar esfuerzos que nos será más difícil sostener en el tiempo.

Consecuentemente, si me concentro en lo que SÍ quiero incorporar a mi dieta o estilo de vida, ya estoy haciendo priming, estoy trayendo a mi memoria estímulos que sí quiero en mi vida. Además, mi atención empieza a dirigirse a estímulos que ya tengo asociados a otras creencias, conocimientos y costumbres. Lo que cambiará radicalmente el proceso de Pensamiento Rápido, que se gatilla por defecto.

Si además, utilizamos el mecanismo de Priming y de Pensar Despacio, para incorporar creencias, acerca de nosotros mismos, que tengan relación con nuestras capacidades de lograr nuestros objetivos, entonces contaremos con una fórmula de cambio profunda, poderosa y duradera, que va mucho más allá de los hábitos de alimentación. Pues actuamos sobre las creencias y emociones que gatillan nuestras decisiones de nutrición.

En mi experiencia personal y con las mujeres con las que trabajo, he visto que este tipo de técnicas tienen excelentes resultados, y además, es un proceso que se vive con mucho menos sufrimiento que otras formas de control de la alimentación. Adicionalmente, les ayuda a restablecer su sensación de ser capaces de proponerse metas y cumplirlas.

En la práctica, pasamos de pensar en que tengo prohibido el arroz, a pensar que me gusta la liviandad que me ofrece acompañar mis comidas con zanahorias y una rica salsa. Además las zanahorias por ej., conectan a las personas con la idea de que se están entregando un aporte vitamínico y el preparar una salsa, los conecta con el autocuidado. Y comúnmente mis creencias me dicen que, una persona que se nutre con vitaminas y se entrega tiempo y dedicación en sus horas de comidas, es una persona que logra sus metas de salud y peso. Y voilà…efecto priming direccionado a mis metas. También el mecanismo de Pensamiento Rápido instaurado anteriormente, empezó a cambiar. Y si, como muestran los estudios, más del 85% de nuestras decisiones, son producto de nuestro mecanismo de Pensamiento Rápido, entonces tu vida estará cambiando.

En síntesis, considerando el funcionamiento de nuestro órgano procesador de información, tiene más lógica hacer dietas que sólo ofrezcan alimentos saludables, en función de lo que se quiere lograr. Dietas que, en términos de peso, salud y estados anímicos, se centren en destacar los nutrientes que traerán, los beneficios buscados o que ayuden a identificar cuáles son los nutrientes que funcionan mejor para cada persona. Dietas que no hagan mención alguna a reducciones o restricciones de cualquier tipo de comida.

[1] Daniel Kahneman, 2011 (psicólogo, ganador del Premio Nobel de Economía en el 2002)

[2] Paul Duncan en el libro Hapiness By Design, da varios ejemplos de estudios acerca de priming.

15 octubre, 2017

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