11 Claves para desarrollar la intuición en los negocios

Hablemos de la intuición en los negocios.

La intuición es la habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata, sin la intervención de la razón. En determinadas situaciones debemos tomar decisiones en un breve periodo de tiempo o con escasez de datos objetivos y medibles. A todos nos gustaría tener un sexto sentido que nos ayudase a elegir la mejor opción en estos momentos, pero… ¿realmente se puede trabajar para desarrollar mejoras significativas en el proceso de toma de decisiones? Y de ser así… ¿qué podemos hacer para desarrollar nuestra intuición?

A continuación te damos una serie de claves que pueden ayudarte en esta empresa:

  1. Obsérvate. Debes tener en cuenta que la educación, el ambiente social, la cultura y las costumbres familiares a las que hemos estado expuestos, han condicionado nuestra manera de pensar y de percibir la realidad. El hecho de tamizar la información que recibimos a través de todos estos filtros, puede llevarnos a conclusiones erróneas que condicionen nuestras decisiones. ¿Estás tomando una decisión en base a una emoción, a lo que más le conviene a tu proyecto, a los prejuicios que tienes sobre tu interlocutor?

El hecho de observarte, conocer tus limitaciones y replantearte nuevas formas de pensar y de actuar, puede serte útil para no decidir únicamente en base a tu percepción de la realidad.

  1. Experimenta. Cuanta más experiencia acumules, sobre todo en un sector o ámbito concreto, más acertadas podrán ser tus decisiones. Las vivencias pasadas te permitirán vaticinar posibles consecuencias de tus acciones y además te darán una perspectiva más amplia y rica.
  2. Abraza el error. Nuestra sociedad admira la innovación pero es muy dura con el error. Cuanto antes entiendas que el error es una pieza clave del aprendizaje, antes saldrás de tu zona de confort y comenzarás a experimentar nuevas situaciones, adquirir nuevas habilidades y ganar confianza en ti mismo y en tu criterio de elección.
  3. Anticípate a los problemas. Imaginar lo peor que podría ocurrir y trazar un posible plan para subsanarlo, impedirá que el miedo te deje totalmente bloqueado o que dejes de tomar decisiones que podrían haber funcionado. Siempre habrá algún riesgo que asumir. Para ello puede resultar útil ponerte en el peor de los escenarios y valorar hasta qué punto merece la pena tomar una decisión concreta en función de aquello que podríamos perder, y qué podrías hacer si esto ocurriese para minimizar el impacto de las consecuencias.
  4. Aprende a gestionarte. Cuando estamos muy estresados o sentimos miedo y ansiedad, se activa con potencia una estructura de nuestro cerebro llamada amígdala y tienden a perder activación los lóbulos frontales del cerebro. El inconveniente es que son éstos últimos los que nos ayudan a mostrarnos creativos en la resolución de problemas y en la toma de decisiones. Por ello es esencial que aprendas a gestionar la intensidad de tus emociones. Realizar prácticas como el deporte, el yoga o el Mindfulness puede ayudarte a reducir tus niveles de estrés y a mantener tu atención de forma más eficiente.
  5. Mejora tu empatía. Para negociar y dirigir equipos, es esencial tratar con otras personas, saber leer sus intenciones, conocer sus posibles formas de actuar y adquirir herramientas que nos permitan gestionar la situación. Tratar con mucha gente puede ayudarnos con el desarrollo de las habilidades sociales, esenciales para poder trabajar con socios, proveedores, clientes,… Además el hecho de tratar con otras personas nos ayudará a ampliar nuestro campo de vista y a conocer enfoques diferentes sobre una misma situación o idea.
  1. Concreta y ejecuta. Realizar un análisis previo de los posibles riesgos es imprescindible, pero no debes dejar que te afecte la parálisis por análisis. Es necesario que llegue el día en el que saques a la calle tu proyecto, te unas a un socio o vendas una parte de la empresa. La única forma de saber si una iniciativa concreta va a dar buenos resultados es llevándola a cabo. Por ejemplo, en el caso de lanzar un nuevo producto puedes poner a prueba un producto mínimo viable en un corto plazo de tiempo, que te ayudará a comprobar la intención de compra de tus clientes, así como su aceptación. Posteriormente podrás ir introduciendo mejoras que aumenten el valor de este producto.
  1. Amplía. Explorar nuevas posibilidades para tu negocio puede resultar muy enriquecedor. Plantearte cómo puedes expandirlo, qué cosas puedes mejorar o en qué nuevos campos te puedes introducir te ayudará a hallar nuevas fórmulas que te permitan mantenerte, crecer y adaptarte a las nuevas tendencias. Es necesario estar al día sobre nuevos avances y sobre que lo que ocurre en el mercado para no pasar por alto los cambios más significativos.
  2. Descansa. Analizar información de forma constante, sopesar posibles consecuencias de una decisión, preparar una negociación, explorar las oportunidades del mercado, desarrollar proyectos,… Todo eso requiere una gran concentración y un arduo trabajo desde el punto de vista cognitivo. Es importante tomarse descansos intermitentes que te permitan desconectar. Además, durante estos momentos la mente asienta aquellos conocimientos que se están consolidando en los sustratos neuronales de nuestra memoria. Por eso es fácil que después de un día de barbacoa al aire libre, de una reparadora siesta o de una plácida noche de sueño, encuentres la respuesta al problema que estabas buscando o te sientas mucho más despejado para decidir con claridad.
  3. Pide consejo. Como hemos comentado anteriormente, cada uno de nosotros tiene un sesgo cognitivo en base al entorno en el que hemos crecido y a la educación recibida. Para evitar los problemas que puede traernos esa falta de objetividad, es recomendable pedir el punto de vista de otras personas. Esto nos ayudará ampliar la información y a ganar perspectiva.
  4. Practica, verifica y aprende. Cualquier persona a la que se le da bien moverse en un ámbito concreto, suele haberlo logrado a base de practicar, verificar que sus acciones son eficientes y tratar de mejorarlas en función del feedback obtenido. Del mismo modo que el mejor atleta llega a serlo a base de un duro entrenamiento, para emprender, dirigir equipos y negociar también es esencial la práctica. La repetición te ayudará a adquirir las habilidades que necesitas, y la posterior reflexión y verificación de los resultados te permitirá potenciarlas y desarrollarlas.

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