La zona de confort, una prisión con apariencia de oasis

Imagina que te encuentras en un oasis, perdido en algún lugar de un enorme desierto. En él  tienes todo lo que necesitas para sobrevivir con comodidad: agua, fruta, sombra,.. De modo que construyes un pequeño muro a su alrededor para protegerte de los posibles peligros del vasto desierto. Cuando lo consigues te instalas en ese nuevo hogar en el que tienes todo lo que necesitas. ¿Crees que si permanecieses dentro de esos muros toda tu vida serías feliz?

Es probable que durante un tiempo estuvieses bien sintiéndote seguro. Pero es posible que trascurrido éste, comenzases a preguntarte qué hay más allá de esos muros, qué misterios guarda el páramo paisaje, qué seres se deslizan sobre sus arenas, qué enigmáticas tribus nómadas lo rondan, cómo se apreciarán las noches estrelladas cuando la vegetación no te impide ver el cielo en las noches mágicas del desierto,…

Selinger en el año 2000 propuso un nuevo modelo de aprendizaje en el que nos hablaba de las diferentes zonas por las que debemos pasar cuando aprendemos algo nuevo:

Zona de confort. Es la más básica. En ella nos desenvolvemos con total confianza y nos sentimos seguros. Los retos que encontramos son inferiores a nuestras habilidades y destrezas, motivo por el cual tenemos una sensación de seguridad, pero en ella no podemos desarrollar nuevas habilidades y crecer como personas. Representaría la zona amurallada en la metáfora inicial.

Si, por ejemplo, me da miedo el hablar en público y siempre evito cualquier situación en la que tenga que exponerme a hacerlo, y además no me molesto en recibir ningún tipo de formación, ni de mejorar mi experiencia en este campo, permanecería dentro de mi zona de confort.

Zona de aprendizaje. Comenzamos a adentrarnos en esta zona cuando algo desconocido nos atrae. Sentimos interés pero a la vez dudamos y nos invade una sensación de desconfianza e inseguridad. Necesitamos aumentar nuestros conocimientos y nuestro grado de experiencia para que nuestra confianza y nuestra seguridad también aumenten. Cuando nos adentramos en esta zona y conseguimos esto último, nuestra zona de confort se expande.

Si en mí nace un interés por desarrollar habilidades de oralidad, y me voy exponiendo a hablar en público, haciendo intervenciones de poca duración con grupos reducidos, y comienzo a leer manuales o a hacer cursos relacionados con el tema, me estaría introduciendo en la zona de aprendizaje.

Zona de pánico. Engloba todas aquellas situaciones que están totalmente fuera de nuestro control. En ella salen a la luz nuestras debilidades, ya que nuestras habilidades no están para nada a la altura del reto planteado. No obstante si nos vamos exponiendo a ella de forma prudente y progresiva, conseguiremos que nuestra zona de aprendizaje se vaya expandiendo.

Si sin tener ningún tipo de experiencia a la hora de hacer charlas, me pusiesen en un estadio abarrotado de gente, y me encargasen dar el discurso de apertura de los juegos olímpicos de este año; sería muy probable que me quedase en blanco, que sintiese náuseas y vértigos y que me bloquease por completo, puesto que me habrían arrojado de forma poco sutil a mi zona de pánico.

Zona mágica.  Algunos autores contemplan esta cuarta zona. Consideran que es esa zona en la que pueden ocurrirnos cosas maravillosas que nunca hubiésemos pensado, y que muchos de nosotros ni imaginamos porque no sabemos hasta qué punto es buena por el hecho de no haber estado nunca en ella.

Habría alcanzado esta zona si después de exponerme a muchas charlas, y haberme formado en el campo de hablar en público de forma eficaz, consiguiese sentirme realizando haciendo conferencias o impartiendo clases sobre el tema, contando mi viaje en este ámbito y dotando a otros de las claves adecuadas para conseguir ser unos grandes oradores.

En su libro El engaño de Ícaro, el empresario estadounidense, graduado en Informática y Filosofía en la Universidad de Tufts y considerado uno de los teóricos del marketing más importantes del siglo XXI, Seth Godin, incide en la importancia de modificar nuestra zona de confort cuando es conveniente. Godin nos explica que la zona de confort se construye sobre nuestra zona de seguridad, lo que ocurre es que a veces la zona de seguridad se desplaza y ya no es tal, y cometemos el error de no salir de nuestra zona de confort y no modificarla cuando ya no es segura. Determinadas empresas ―o determinadas personas― actúan de una forma que en su día fue eficaz pero que ahora ya no lo es. Lo hacen porque es la única manera que conocen y se sienten cómodos con ella a pesar de que ya no funcione. Se resisten a salir de su zona de confort.

Esto es lo que ha ocurrido en el sector económico en occidente según este autor. Para comprenderlo mejor, sería como si en la metáfora inicial nuestro oasis se secase, desapareciese el agua, la vegetación, y con  ella la sombra y la fruta; pero nosotros nos resistiésemos a salir de ese muro que hemos construido. Continuaríamos dentro de nuestra zona de confort pero ésta ya no sería una zona segura.

Hay un pequeño cuento que refleja esto muy bien:

Todos los días un hombre iba con su perro a una cafetería a tomar el té. El hombre se sentaba siempre en el mismo sitio y su perro a sus pies en el suelo. Pero desde hacía varios días el perro lanzaba unos pequeños quejidos mientras estaba sentado. El camarero le preguntó al hombre por qué su mascota gemía con esos alaridos quejicosos desde hacía unos días. El hombre le contestó que se había sentado encima de un clavo que salía de la tarima del suelo, se le clavaba al animal y le molestaba.

– ¿Y por qué no se levanta su perro y se cambia de sitio? – peguntó el camarero.

– Pues por lo visto porque no le molesta lo suficiente – respondió el hombre.

A veces estar en la zona conocida ni tan siquiera es cómodo, pero el miedo a abandonarla nos obliga a asumir esas molestias o incomodidades con tal de no salir de ella y enfrentarnos a lo desconocido.

Desde Nueces y Neuronas os recomendamos salir de vuestra zona de confort de forma progresiva pero continuada con tal de que podáis crecer a nivel personal, alcanzar nuevos retos y convertiros en personas más inteligentes y creativas. Por  eso, a continuación os damos unas recomendaciones que os ayudarán a lograrlo, extraídas de la página Psicología y Mente:

* Desafíate y rinde al máximo.

* Piensa en tu estilo de hacer las cosas, y actúa en el sentido opuesto.

* Busca cambios materiales en las cosas que te rodean.

* Anticípate a todas las excusas que te vas a poner tú miso y los que te rodean.

* Trata de abrirte a conocer más gente y lugares nuevos.

* Consigue que tus amigos y familiares formen parte de tus nuevos logros.

* Procura desarrollar tu faceta personal y espiritual.

A continuación os dejamos un vídeo muy interesante que explica el concepto de la zona de confort. ¡Esperamos que os resulte útil!

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