Los peligros de las nuevas corrientes de pensamiento positivo

En este vídeo queremos hablar sobre los peligros del pensamiento positivo y las nuevas corrientes pseudocientíficas de motivacion personal y desarrollo personal, sin haber asumido antes una filosofía crítica y científica.

No queremos criticar la psicología positiva u otras ramas de la psicología que sí se fundamentan en estudios científicos, sino más bien a las nuevas corrientes de pensamiento positivo que vienen de la mando de las neopseudociencias, y que tan de moda se encuentran…

 

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2 responses on "Los peligros de las nuevas corrientes de pensamiento positivo"

  1. Estando, por supuesto, a favor de que el trabajo de ayuda psicológica se base siempre en conocimientos con demostración científica, sin embargo compruebo que psicólogos de la talla de Martín Seligman están incorporando la psicología de las emociones positivas a su labor investigadora y aplicada, reconociendo la necesidad de que el tratamiento psicoterapéutico no debe ir sólo encaminado a enseñar a los pacientes a aceptar, afrontar y resolver las emociones negativas, sino que es necesario completarlo con un aprendizaje sobre cómo potenciar las emociones positivas. Esto entendiendo que, de manera genérica, emociones positivas son las que nos impulsan a acercarnos a las experiencias y las negativas las que nos impulsan a alejarnos, obviando el sentido peyorativa que las personas suelen dar al término. ¿Qué opinais del trabajo de esta segunda etapa de Séligman y de otros colaboradores?

  2. Hola Mercedes, muchas gracias por tu comentario y por la interesante reflexión. Como comentas es importante que desde la psicología se pueda hacer algo para que las personas nos podamos adaptar mejor a nuestro contexto y podamos resolver las dificultades que se nos presentan con una mayor eficacia y eficiencia; pudiendo gestionar nuestras emociones si esto se convierte algunas veces en un obstáculo, pero aceptando su naturaleza. Para cumplir este objetivo, es necesario el desarrollo de una tecnología (técnicas y modelos) que se base en una investigación fiable con buen fundamento tanto científico como filosófico.

    Es en este último punto, donde la psicología positiva empieza a carecer de rigor. La psicología positiva parece que se convierte en la justificación “científica”, gracias a que Seligman la funda y la apadrina, de un movimiento ideológico americano (que tiene tintes religiosos y políticos). En mi opinión, los trabajos de Seligman, los cuales venden todo este producto de la felicidad y las emociones positivas,se acerca más a un márketing ideológico, camuflado de palabrería científica, que a estudios científicos serios. Estos trabajos de la psicología positiva carece de rigor y exceden en muchos sesgos, explicaciones tautológicas, estudios correlacionales y una pobre definición de sus objetos de estudio. Esto en relación a la forma que tienen de estudiar estos temas.

    Pero, para mi, lo más importante es el trasfondo político, ideológico y económico que tiene estos últimos trabajos de Seligman. Ya que lo que intenta vender, la felicidad, parece que solo puede llegar a ser alcanzada por personas de raza caucásica, cristianas, en una democracia similar a la americana, etc. También vende un conformismo que te dicta que, aunque vivas en una sociedad con desigualdades y pocas oportunidades te preocupes más por buscar estar conforme, feliz y “bien” dentro de ese sistema que intentar cambiarlo. Y por último, que no quiero resultar pesado, se denota un beneficio grande por parte de este autor por parte de donaciones de entidades con marcadas ideas conservadoras, como la fundación John Templenton, que le ofreció a Seligman una subvención de $ 6 000 000 para alentar la investigación colaborativa en los campos de la psicología positiva y la neurociencia.

    No estoy en contra de que se estudie la felicidad o las emociones positivas, de eso siempre se ha encargado la psicología (no hay nada nuevo bajo el sol). Pero, hay que estudiarlos con seriedad y realizar un estudio serio y científico de verdad intentando alejarnos de las ideologías, combinar ambas cosas no es buena idea.

    Siento haberme extendido tanto, pero es un tema apasionante e intentado resumir lo mejor que he podido.

    Muchas gracias de nuevo, dejo algunas referencias en las que he basado mi argumentación.

    -Binkley, S. (2011). Happiness, positive psychology and the program of neoliberal governmentality. Subjectivity, 4, 371-394

    -Pérez-Álvarez, M. (2012). La psicología positiva: magia simpática. Papeles del Psicólogo, 33, 183–201

    – Pérez Alvarez, M. (2013). La Psicología Positiva y sus amigos: La Evidencia. Papeles del Psicólogo. 34(3), 208-226

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