Neurociencia y Educación: 5 aportaciones de la neurodidáctica a la educación

En entradas anteriores ya estuvimos hablando sobre la neurociencia y educación, la neurodidáctica y algunas de sus aportaciones. Vimos que la neurodidáctica no es una metodología, sino la aplicación de los conocimientos que aportan las neurociencias en la selección de los métodos de enseñanza y el diseño de los procesos que favorezcan el aprendizaje.

En la actualidad, sabemos que cada cerebro es único. Aunque los modelos de organización del cerebro sobre cómo aprenden las personas, y las áreas relacionadas con cada tipo de aprendizaje son generales para todos, pero cada cerebro es único y se organizan de forma singular. Ni tan siquiera los cerebros de los gemelos monocigóticos son idénticos. Ello se debe a que cada uno tiene unas experiencias propias de son diferentes a las de los demás.

El cerebro es cambiante debido a la neuroplasticidad cerebral. Pero existen límites para esta plasticidad que se van dando con la edad. En los años 90 se pensaba que los años cruciales desde el punto de vista educativo eran los primeros años, pero ahora se sabe que el aprendizaje se da durante toda la vida. Esto significa que bajo condiciones normales las habilidades que identifican las etapas normales del desarrollo deberían ser vistas como puntos de referencia, no como obstáculos. Puesto que podemos aprender durante toda la vida.

El cerebro cambia de forma constante con la experiencia. Cada percepción y cada sentimiento o pensamiento alteran la forma física del cerebro. Aunque estos cambios son casi siempre imperceptibles. Con repetición y práctica estos cambios se vuelven permanentes tanto para bien como para mal. Las áreas del cerebro que tienden a funcionar en conjunto tienden a reforzarse, mientras que las que no se estimulan se atrofian.

La manera en la que las neuronas se conectan entre sí es el indicio del aprendizaje del cerebro. Y la experiencia transforma el cerebro día a día. Las personas nacen con una serie de habilidades potenciales que pueden desarrollar o incluso perder en función de la presencia de determinados estímulos o ausencia de ellos.

Lo que los estudiantes llevan al contexto del aula, incluidas las experiencias pasadas y los contextos adquiridos, impactará en la forma de cómo reciben esos estímulos. Entenderemos por el contexto del aula la suma de diferentes componentes como son: ambiente de aprendizaje, motivación y conocimientos adquiridos La clave en la enseñanza es el potencial. Los genes, las experiencias previas y lo que el niño hace con su potencial, contribuyen a su propio éxito como estudiante.

A continuación, desde Nueces y Neuronas, os dejamos una serie de consejos ofrecidos por el neuropsicólogo infantil José Ramón Gamo, autor especializado en neurodidáctica, con el fin de mejorar el rendimiento en los procesos educativos:

  • La organización del aula.

En la escuela tradicional, se solía colocar a los alumnos de forma que los pupitres estuviesen alineados y mirando hacia la pizarra o el profesor.  Por el contrario, las aulas que cumple los preceptos de la neuroeducación, están encaminadas a convertirse poco a poco en una pequeña comunidad de aprendizaje. Somos seres sociales y aprendemos observando e imitando. El cerebro es un órgano social que aprende de otros y con otros. En los seres humanos, las neuronas espejo constituyen el sustrato cerebral de la tendencia automática a imitar que nos caracteriza. Esto permite a nuestro cerebro correlacionar acciones propias con ajenas, dotándolas de un significado. Intervienen en el aprendizaje por imitación y en el procesamiento del lenguaje. La capacidad de imitar es la base de la cultura humana. Por ello constituye un importante recurso educativo.

El trabajo cooperativo es crucial, por lo que hay que cambiar la disposición del aula. En forma de ágora para dar las explicaciones. Y disposición en grupos de 4 para favorecer el trabajo cooperativo.

  • Las tareas en el aula.

Los alumnos necesitan aprender procedimientos, porque son los procesos que el cerebro va a necesitar para operar. En la escuela tradicional, los alumnos realizan fundamentalmente tareas de tipo mecánico. Repiten una y otra vez los mismos tipos de ejercicios matemáticos o lingüísticos. En este ámbito educativo la evaluación se basa en la capacidad para hacer esas mecánicas procedimentales. Esto no permite valorar si el alumno ha adquirido las competencias básicas que le van a permitir razonar y trabajar con esa información u otra más compleja. Se sabe que el nivel de trasferencia en el conocimiento con esta metodología no supera el 15%.

Lo necesario es trabajar con información en la que tengan que haber razonado y comprendido la mecánica. Si con la metodología tradicional trabajamos una receta (bizcocho), el procedimiento que se llevaría a cabo sería el siguiente:

  1. El niño lee la receta.
  2. La repite y la memoriza.
  3. Se evalúa la memorización de la receta.

El problema es que de esta forma no se sabe si el niño es capaz de cocinarla. Por este motivo, uno de los principios básicos que defiende la neurodidáctica es que… ¡sin práctica no se aprende!

La escuela tiene que poner los medios para entrenar las funciones mentales superiores y las operaciones mentales.  Las funciones mentales superiores son las gnosias (nos permiten la captación de estímulos), las praxias (sistema motor), el lenguaje y las funciones ejecutivas (permiten el autocontrol, organización de la acción, voluntad, perseverancia,…).

¿Cómo funciona en la actualidad el proceso de memorización en el aula, dentro del método tradicional de enseñanza-aprendizaje? El modelo actual trabaja dando la información (fechas, nombres de ríos, descubrimientos científicos,…) de forma aislada y descontextualizada, carente de otra información que la haga atractiva  y nos permita establecer una relación emocional. Trabaja el uso de memorias no significativas a través de uso de la repetición de datos. Si nos cambian el orden nos cuesta recordarlo. Se estima que esta memoria dura unas 72 horas, de manera que a los 3 días podemos haber perdido hasta el 50% de la información, y en el trascurso de una semana hasta el 90%.

Hoy sabemos que las emociones positivas tienen un efecto beneficioso sobre el aprendizaje. Y mejora procesos como la atención, la memoria o la resolución creativa de problemas. La observación de diferentes imágenes, actúa como estímulo que activa el sistema límbico. Esto favorece  el uso de las memorias significativas. Es esencial utilizar estímulos atractivos y fomentar emociones positivas.

Hay tres factores determinantes para la motivación según diferentes autores:

  1. Activación
  2. Dirección
  3. Persistencia

En un estudio se le dio a los grupos de alumnos las piezas de unos puzzles y debían construir diferentes estructuras con ellas. A la mitad de la clase no se le ofreció ninguna recompensa, mientras que a la otra mitad se les ofreció una recompensa monetaria por cada uno de los paquetes de puzzles que fuesen completando. Después se les dio un tiempo para ver qué hacían. Los que hubieron recibido una motivación extrínseca (recompensa), abandonaron la tarea mucho antes. Por otro lado, la otra mitad fue más perseverante a la hora de completar la tarea.

Esto nos da a entender que la motivación extrínseca trabaja en contra de la motivación intrínseca. Esto ocurre porque una motivación intrínseca requiere de mayor autonomía y mayor creatividad. Por este motivo en este tipo de aprendizajes podemos profundizar mucho más y serán mucho más significativos.

Para llevar esto al aula necesitamos saber cuáles son las motivaciones intrínsecas que tienen nuestros alumnos. Esto lo podemos conseguir a través de:

– Cohesiones de grupo.

– Dinámicas iniciales.

– Evaluaciones.

– Entrevistas.

Esto nos dará información sobre los intereses de los alumnos para diseñar experiencias de aprendizaje en función de estos intereses. ¡Debemos construir puentes entre los contenidos que debemos impartir en los colegios y las inquietudes de nuestros alumnos! Esto hará que contactemos con sus motivaciones.

  • La importancia del sistema neurobiológico (DAS)

Nuestro cerebro está constantemente bombardeado por información exterior, pero éste va generando filtros que seleccionan la información. De este modo, si la información que entra no es novedosa y no genera una emoción, éste la procesa en un plano inconsciente y no hay ningún cambio a nivel estructural en el cerebro.

Por otro lado, cuando la información nueva supera la expectativa del cerebro, se activa el sistema neurobiológico de la motivación. Cuando esto ocurre nuestro cerebro comienza a liberar grandes cantidades de dopamina que conectan las diferentes áreas del cerebro. Para que esto ocurra se deben dar tres fases:

  1. Deseo: se produce en nuestro cerebro límbico. Se da cuando hay una activación de la amígdala y esto permite la liberación de dopamina que conectaría las diferentes áreas del cerebro.
  2. Acción: en esta segunda fase interviene la adrenalina. Y hay una gran activación de nuestro lóbulo prefrontal, el cual es el encargado de las funciones ejecutivas.
  3. Satisfacción: se libera la serotonina, encargada de activar los circuitos de recompensa relacionados con la obtención del placer.

Esto llevado al aula podría darse de la siguiente manera:

  1. El maestro cuenta un cuento o relato, de modo que el alumno debe imaginar que es el protagonista y se encuentra en su situación.
  2. En la segunda fase tenemos que propiciar que el alumno sea un agente activo en su propio proceso de aprendizaje, para ello podríamos dejarle continuar con la historia, de modo que tuviese que resolver un problema o un enigma planteado de forma eficaz (solucionar una fórmula matemática, una adivinanza, un rompecabezas, un mensaje encriptado,…).
  3. Finalmente el alumno tiene que experimentar el placer de alcanzar los objetivos planteados, para ello deberemos asegurarnos de que la tarea le supone un reto pero que está dentro de sus posibilidades. Para ello podemos guiarle o facilitarle la consecución del resultado mediante un sistema de ayuda y colaboración con los compañeros.

En futura entradas seguiremos exponiendo aportaciones de la neurodidáctica en la educación. Nos parece esencial seguir proporcionando algunos de los conocimientos que la neurociencia nos proporciona para mejorar los procesos educativos.

A continuación os dejamos un vídeo divulgativo sobre neurodidáctica, ¡esperamos que os guste!

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