Casi Perfecto

Cuando me propuse escribir, el tema lo tenía claro y también sabía que quería hacerlo de la mejor manera para poder transmitir lo mejor posible el mensaje que tenía en mente. Hasta aquí todo parece un proceso natural y hasta obvio, pero aquí empezaron una serie de pequeños inconvenientes, que son los protagonistas de esta historia. perfeccionismo obsesivo

Sabía lo que quería decir, pero no cómo, me sentaba delante de la pantalla del ordenador sin saber qué escribir, y aquello que escribía no me parecía lo suficientemente bueno, buscaba durante largo tiempo las mejores palabras y las mejores formas de expresarlas. Luego pasó a ser una tarea un poco molesta porque no tomaba la forma que yo quería, así que pasé a posponerla y cuando me ponía, hacía de todo menos lo que debía, luego me ponía a buscar la mejor manera de hacerlo… Así el círculo se cerraba.

Si aquellos que han leído el fragmento anterior se sienten identificados, puede que compartan conmigo, y con gran parte de la población, una característica que cada día cobra más protagonismo. El perfeccionismo.

Cuando se habla de perfeccionismo, muchas personas le dan una connotación positiva, una característica que reúnen personalidades triunfadoras o que consiguen todo aquello que se proponen en la vida, como deportistas de éxito, actores o gente de negocios. Pero como no es oro todo lo que reluce, y como muchas cosas en la vida, este concepto puede tener sus características positivas, pero también sus aspectos no tan positivos que incluso pueden llegar a ser destructivos.

Para empezar el diccionario de la real academia de la lengua española (RAE, 2017) define el perfeccionismo como la “tendencia a mejorar indefinidamente un trabajo sin decidirse a considerarlo acabado”. Esta definición resulta poco específica, ya que no explica qué hace una persona perfeccionista o qué consecuencias tiene. Para ser un poco más específicos, diferenciaremos dos tipos de perfeccionismo. Por un lado, uno que puede ser funcional y que nos motiva a seguir avanzando en completar nuestras tareas y otro que lo denominaremos perfeccionismo disfuncional, que será el actor principal de este relato.

Desde la visión de la psicología clínica, el perfeccionismo disfuncional se da cuando la evaluación de uno mismo depende excesivamente de la búsqueda resuelta, y del logro de normas autoimpuestas y personalmente exigentes en al menos un área significativa de la vida y a pesar de la ocurrencia de consecuencias adversas (humor deprimido, aislamiento social, insomnio, baja concentración, comprobaciones repetidas del trabajo realizado, tiempo excesivo para completar tareas o posposición de tareas (Shafran, Cooper y Fairburn , 2002).

Uno de los elementos principales del perfeccionismo disfuncional es la valoración excesiva, y casi siempre negativa, que se hace sobre uno mismo respecto a si se ha alcanzado una meta u objetivo. Pero para una persona que practica el perfeccionismo disfuncional, una tarea siempre se puede hacerse mejor o invertir más esfuerzo en conseguir esa meta o estándar. Por lo que esta persona suele, por comparativa, salir perdiendo.

La valoración que se hace del resultado de una tarea, puede ir dirigido a lo que se ha hecho específicamente o puede ir dirigido a una valoración global de uno mismo y aquí entra en juego una serie de conductas que están en la dirección de la valoración que se hace. Ponemos como ejemplo una persona que en un examen no obtuvo una nota esperada. Una primera valoración, que esté dirigida a lo que se ha hecho específicamente, y que puede estar relacionado con un perfeccionismo más funcional, puede ser la siguiente: “no he logrado obtener la nota que esperada porque no sabía mucho del temario, me puse la última semana a estudiar y me distraía con facilidad”.

Por lo que la conducta lógica que se deriva de este pensamiento, si se quiere conseguir el objetivo de obtener una mejor nota sería “repasaré aquellas cosas que no me sé bien, estudiaré con un margen de tiempo amplio por si salen dudas, e intentaré hacer cosas para no distraerme”.

En cambio, las valoraciones del perfeccionista disfuncional van más en relación a una valoración global de sí mismo. Tomando el ejemplo del examen, el hilo de pensamiento sería: “no he logrado la nota en el examen porque soy un vago y no me he puesto antes, soy un tonto por no comprender lo que piden, nunca llegaré al nivel de mis compañeros seré un fracasado…”. Este tipo de pensamientos, probablemente le lleve a conductas que paradójicamente le perjudicarán el alcanzar sus objetivos y solo alimente de nuevo estas creencias, vamos a explicar con un poco más de detalle estas conductas.

Cuando la persona perfeccionista no logra alcanzar sus metas, que muchas veces son bastante elevadas, siente gran malestar y se juzga severamente. Por lo que la próxima vez que quiere enfrentarse a una tarea en la que se pone en juego su meta o estándar (p.ej., “ser el mejor”, “no cometer ningún fallo”, “ser admirado”), la persona realizará una serie de conductas que por activa o por pasiva le ayudará, ya no tanto a conseguir el objetivo sino a evitar el “fracaso”. Algunas de estas conductas, como las describen Shafran, Egan y Wade (2010) son las siguientes:

Comportamiento rígido, se refiere cuando la persona intenta de una manera poco flexible y extrema intentar conseguir su meta o estándar (p.ej., pasar muchas horas repasando errores o maneras mejores de hacer las cosas cuando se redacta un informe).

Comparación, la persona suele compararse continuamente con las demás personas, pero es una comparación en la cual sale perdiendo, ya que infravalora sus éxitos y magnifica sus errores (p.ej., se rieron de mi chiste, pero seguramente lo hicieron por pena ya que me equivoqué, no soy tan gracioso como mi compañero de oficina.)

Comprobación del logro, hace referencia a estar averiguando cómo de bien se ha hecho una tarea, suele estar unido a la opinión explícita o implícita de los demás (p.ej., estar mirando cuantos “me gusta” tienen esta publicación).

Evitación, no realizar alguna tarea por miedo a fracasar en su estándar u objetivo (p.ej., no presentarse a una competición porque no va a quedar entre los primeros).

Procrastinación, hace referencia a la posposición de tareas para el último momento, el típico “ya lo haré después” (p.ej., ponerse a estudiar los últimos días antes del examen).

Como se comentaba antes, estas conductas tienen como función protegerse del malestar que se sufre cuando se anticipa un fracaso, en vez de la consecución de una meta. Pero paradójicamente, esto tiene un efecto adverso, aquello que hacemos para protegernos nos hace daño. Si ponemos el ejemplo a la segunda persona del examen, cuando tenga que estudiar de nuevo, hará una serie de conductas para evitar enfrentarse al malestar de volver a fracasar así, por ejemplo, esta persona pospondrá estudiar o estudiará sin descanso llegando a la fatiga por lo que la probabilidad de suspender de nuevo se incrementa y así volverá a tener datos sobre sus juicios. “Soy tonto, fracasaré…”.

El perfeccionismo no es una cuestión categorial, no se trata si alguien lo tiene o no, sino que se trata de una dimensión continua, donde alguien puede tener más o menos (los polos serían el disfuncional y el funcional). Además, es una característica que puede aparecer en todas las áreas en las que interaccionamos, así el perfeccionismo puede aparecer en áreas específicas como en el estudio, trabajo, amistades, etc. También aparece en áreas más complejas como pueden ser la ansiedad social, trastorno de pánico, fatiga crónica, depresión mayor o los trastornos de la conducta alimentaria (Egan, Wade, Shafran, y Antony, 2014).

Una pregunta lógica sería, ¿por qué si es tan malo lo seguimos haciendo? La respuesta, como es natural, no es sencilla y hay una diversa serie de factores que ayudan a que se mantenga este problema, entre ellos estarían que la persona perfeccionista está bien valorada socialmente, el perfeccionismo le da a la persona un sentido de orden y de logro y puede que estas características estén arraigadas en su propio concepto de sí mismo.

La persona perfeccionista en este momento debería preguntarse si estas características le traen más perjuicio que beneficio o simplemente, si vale la pena vivir una vida de autoflagelación porque nunca se llegará a ser casi perfecto.

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Referencias.
Egan, S.J., Wade, T.D., Shafran, R. y Antony, M.M. (2014). Cognitive-behavioral treatment of perfectionism. Nueva York: Guilford.
Shafran, R., Egan, S. y Wade, T. (2010). Overcoming perfectionism: A self-help manual using cognitive-behavioural techniques. London: Robinson.
Real Academia Española. (2017). Diccionario de la lengua española. Consultado en http://www.rae.es/rae.html

1 responses on "Casi Perfecto"

  1. De verdad que es la primera vez en toda mi vida que leo algo que me define en su totalidad, nunca he leído algo tan parecido a lo que siempre me pasa, quisiera parar y cambiar pero no sé como hacerlo , pero al menos ya se lo que tengo ?

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