Cómo reducir la preocupación

Nuestra mente se ve constantemente inundada por un flujo de pensamientos continuo, el cual parece sobrevenir sin esfuerzo aparente. Es como si nuestro cerebro no pudiese dejar de pensar en ningún momento, y necesitase más esfuerzo para parar dicho flujo de pensamientos, que para generarlo. En muchas casos la preocupación suele ser la protagonista de este diálogo interno.

Con frecuencia, además estos pensamientos nos producen intranquilidad y malestar psicológico, ya que en muchos casos son pensamientos rumiativos que tienen que ver con preocupaciones, juicios, deseos y otras cosas que nos alteran…

A su vez este malestar psicológico, genera más pensamientos de este tipo, apareciendo así una especie de espiral de retroalimentación, donde nuestras preocupaciones alimentan determinadas emociones negativas”, y éstas a su vez aumentan el número de pensamientos angustiantes.

En muchos casos esta dinámica termina generando trastornos relacionados con la ansiedad o alteraciones del estado de ánimo… Por este motivo es muy importante que aprendamos a escuchar nuestro dialogo interno, y que empecemos a comprender el peso que este tiene sobre nuestro bienestar.

Realmente tenemos mucha facilidad para quedarnos enganchados en un diálogo interno tóxico, y aprender a escuchar lo que nos decimos a nosotros mismos es el primer paso hacia una mente calmada y libre de preocupaciones.

Ahora bien, si nos paramos a observar nuestros pensamientos, nos daremos cuenta de que habitualmente se centran en cosas que aún no han pasado, o bien en acontecimientos o situaciones del pasado, que en estos momentos ya no podemos cambiar. Puedes pasarte el resto de tu vida preocupándote, empezando ahora mismo, y por mucho que te preocupes, no cambiarás nada. La preocupación ha sido definida como el sentimiento que te inmoviliza en el presente, por cosas que pueden llegar a suceder o que pueden haber sucedido…

Debes tener cuidado de no confundir la preocupación con hacer planes para el futuro. Si estás haciendo planes para el futuro y la actividad del momento presente puede contribuir a que las cosas mejoren o a prevenir posibles daños futuros, esto no es preocupación, es ocupación.

Debemos tener en cuenta que la mayoría de las cosas sobre las que nos solemos preocupar, nunca llegan a suceder. Mark Twain dijo «He tenido miles de problemas en mi vida, la mayoría de los cuales nunca sucedieron en realidad», una gran verdad…

Desde Nueces y Neuronas te damos algunas recomendaciones sencillas para que reduzcas el tiempo dedicado a preocuparte:

― Empieza a ver tus momentos presentes como un tiempo para vivir, en vez de obsesionarte con el futuro o el pasado. Cuando te descubras preocupado, angustiándote, pregúntate a ti mismo: «¿Qué estoy consiguiendo al malgastar este momento en preocupaciones?». Entonces empieza a actuar en el presente… El mejor antídoto para la preocupación sin duda, es la acción.

― Reconoce lo absurdo que resulta la preocupación. Pregúntate a ti mismo una y otra vez: «¿Habrá algo que llegue a cambiar como resultado de mi preocupación?».

― Date a ti mismo períodos cada vez más cortos de “tiempos de preocupación”. Dedica diez minutos por la mañana y diez por la tarde para preocuparte; considéralos como tus segmentos de preocupación. Usa esos períodos para angustiarte por todos los posibles desastres que te quepan en ese espacio de tiempo. Rápidamente te darás cuenta de lo disparatado que es emplear el tiempo de esta manera y a la larga eliminarás o al menos reducirás el tiempo que le dedicas a las preocupaciones.

― Haz una lista de preocupaciones anotando todas las cosas que te preocupaban ayer, la semana pasada e incluso el año pasado. Verifica si tus preocupaciones hicieron algo por ti. Averigua también si algunas de las cosas que te preocupaban llegaron a suceder. Pronto te darás cuenta de que las preocupaciones no solo te inmovilizan, sino que en la mayoría de ocasiones se centran en acontecimientos que nunca suceden.

― Construye una actitud Mindfulness. Aprende a despejar tu mente de juicios valorativos, pensamientos romuativos…, y adquiere la capacidad de permanecer concentrado en el presente, como forma de calmar y despejar tu mente. La práctica de la Atención Plena puede sernos útil para comprender mejor cómo funciona nuestra mente, y qué nos ayuda a mejorar nuestro bienestar emocional. El trabajo de la aceptación intencional también puede ayudarnos a minimizar las preocupaciones y otro tipo de pensamientos nocivos.

― Por último, debemos tener en cuenta que ante una situación cualquiera no existe una única manera de afrontarla, sino múltiples. Por lo que al final quizás no puedo controlar lo que me sucede, pero puedo escoger cómo voy a responder y reaccionar ante ello. Podemos preocuparnos, y quedarnos bloqueados, o podemos actuar adquiriendo una actitud proactiva… El psiquiatra Viktor Frankl sobrevivió a los campos de concentración nazis, y es un autor muy importante en el campo de la resiliencia. En su obra “El hombre en busca de sentido” (1946) afirma que la actitud ante cualquier circunstancia de la vida depende en última instancia de una elección personal. ¿Cómo eliges tú afrontar las situaciones problemáticas de tu vida?…

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